Durante los últimos años, la central provincia cubana ha recibido mayoritariamente un turismo de circuito. El desarrollo de una sólida infraestructura hotelera y extrahotelera en su cayería norte y la explotación de otros atractivos turísticos vinculados en lo fundamental con las tradiciones e historia de la región, deben llevar a Villa Clara a convertirse en un destino vacacional de preferencia.
Santa Clara es una ciudad pulcra y tranquila, fundada en 1689 y que tiene en el Museo Memorial erigido al Ché Guevara, el teatro La Caridad (1885) y el parque Leoncio Vidal, sitios que merecen conocerse. El centro histórico de Remedios, declarado en 1980 Monumento Nacional, es el único del país en cuya plaza principal existen dos iglesias: la de Nuestra Señora del Buen Viaje y la Parroquia Mayor, en la que existe un enorme altar totalmente enchapado en oro y una escultura que representa a la Inmaculada Concepción embarazada.
Desde Caibarién, poblado de pescadores, una autovía sobre el mar enlaza a tierra firme los cayos del norte: las Brujas, Santa María y Ensenachos con sus excelentes playas de finísima arena blanca, aguas límpidas, tranquilas y transparentes. En el propio entorno de la cayería norte es posible encontrar interesantes propuestas para los amantes del turismo de naturaleza; de la arqueología, del buceo y de la fotografía submarina.
Otros atractivos con que cuenta Villa Clara son el lago Hanabanilla, uno de los mayores embalses artificiales del país construido al pie del macizo montañoso del Escambray y donde existe una reserva de flora y fauna, y el balneario de aguas minero-medicinales y termales de Elguea |